Una pandilla de moteros humilló a un humilde sacerdote en su iglesia: el infierno que desataron no tuvo piedad
El eco de los cánticos religiosos fue brutalmente silenciado por el rugido ensordecedor de motores trucados. Las pesadas puertas de madera de la parroquia de San Miguel se abrieron de golpe, dejando entrar una densa nube de humo y un fuerte olor a gasolina. Seis hombres corpulentos, vestidos con chalecos de cuero negro y cadenas, irrumpieron en el pasillo central pateando las bancas con absoluto desprecio. En el altar, el padre Tomás no retrocedió un Leer más